ELLA… ES QUIEN MEJOR LO SABE
Una de las cosas que más me intriga y fascina de la mente humana… son los procesos por los que pasa… pensamientos… cambios que genera y decisiones que toma… como su capacidad para auto convencerse… ese poder que tenemos para reforzar nuestros pensamientos y creencias… en la medida que deseamos hacerlo… la mía… no me deja nunca en paz… me sorprende una y otra vez con hermosas epifanías y haciéndome ver que mientras más le exijo… más responde… hay mil maneras de hacer las cosas… mil formas de solucionar los problemas y nuestra mente las conoce todas.
Ayer hablé por horas y horas con algunas personas que están pasando por algo… por lo que yo misma siento un gran temor de pasar… tener una recaída… que el temido cáncer se manifieste de nuevo en mi organismo.
Hace un tiempo pasamos juntas por tratamiento de quimioterapia y radiación y verlas de nuevo en lo mismo… fue muy triste y desalentador.
A pesar de que en aquel momento hablamos de seguir en contacto… sólo lo hicimos por unas semanas… hasta decirnos que ya nos sentíamos completamente bien… supongo que en parte es por un secreto deseo de “olvidar” esa etapa vivida… de reanudar nuestras vidas donde las dejamos… agradeciendo la existencia de ese recurso mental que bloquea lo que nos entristece… que esconde en nuestra memoria lo que nos hiere… lastima o hace daño.
Conversar con esas personas… darles aliento… hacerlas reír y asegurarles que todo saldrá bien… aún con todos mis íntimos temores… no lo considero hipócrita… ni presuntuoso… no se trató de alardear de un valor que no poseo… por el contrario… creo que es un mecanismo de defensa de nuestra psiquis… es algo inconsciente.
Por otro lado… qué más podemos decir a quien vemos en esa situación?… sería injusto… inhumano y perjudicial para ellos… alimentar o aumentar sus miedos con los nuestros… para ellos somos la prueba de que la enfermedad puede vencerse… lo único que podemos hacer para ayudarles… para darles esperanzas… es decirles todo aquello que querríamos escuchar… de estar nosotros enfrentando esa situación… tratando al mismo tiempo de creer en nuestras propias palabras… de convencernos a nosotros mismos… entonces… antes que falso… es más bien un poco egoísta.
En los recovecos de mi personalidad… las contradicciones de mi carácter… yo… que no me callo por nada… he descubierto que no encuentro palabras para ciertas ocasiones… seeeh… aunque no lo crean… hay cosas que me dejan completamente muda… la que más… es la desesperanza… tal vez por eso no me salen las usuales frases para dar pésames… todas las palabras en esos casos me suenan falsas… vacías y créanme… sé de lo que hablo… recibí muchas a muy temprana edad… pude constatar que no alivian ni consuelan por el dolor que se siente al perder a un ser querido… que ayuda mucho más… un abrazo en silencio.
Pero mientras hay vida… hay esperanza y de mi… siempre brotarán palabras optimistas para tratar de aumentarlas… las ajenas… las propias… juntas o por separado… inconsciente o conscientemente… todo es válido!… especialmente cuando es nuestra misteriosa y sabia mente… conciencia o como queramos llamarle… la que decide lo que nos hace falta… la que dicta su elaborado discurso… sólo nos resta recitarlo… escucharnos y creernos… sabiendo que de ello depende nuestra supervivencia… nuestra fuerza de voluntad para hacerlo y la fe en que lo lograremos.
Quien podría saber mejor que ella… lo que necesitamos oír?







Un amigo de mi hija me dijo que debía escribir sobre esto… porque podría serle útil a otras personas y tiene razón.